El pasado julio, Estados Unidos vivió el mayor brote de Cyclospora de su historia. El origen: lechuga iceberg cultivada en México y servida en cadenas de comida rápida. Durante julio de 2026, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informaron un aumento considerable de casos de ciclosporosis. Entre el 1 de mayo y el 20 de julio se confirmaron 4,173 infecciones adquiridas dentro del país, 308 hospitalizaciones y ninguna muerte. Además, las autoridades analizaban más de 7,400 reportes. Dentro de ese panorama se identificó un brote relacionado epidemiológicamente con lechuga iceberg. Lo más llamativo es cómo se resolvió. No hubo ninguna muestra de laboratorio que confirmara la contaminación. Los investigadores dieron con el proveedor siguiendo el rastro de los registros, lote a lote, desde el restaurante hasta el distribuidor y el campo. Este caso deja dos lecciones para cualquier empresa de la cadena alimentaria: • Prevenir. Las buenas prácticas, el control de proveedores y el análisis de peligros reducen el riesgo de que un producto contaminado llegue al consumidor. • Reaccionar a tiempo. Cuando algo falla, una trazabilidad sólida marca la diferencia entre una retirada acotada a un lote en pocos días y una crisis que se extiende durante semanas porque nadie puede demostrar adónde fue el producto.

Ninguna de las dos se improvisa. Se construye con conocimiento y con equipos formados.

Cyclospora cayetanensis: Parásito microscópico unicelular que infecta el intestino delgado y causa una enfermedad conocida como ciclosporosis. Su manifestación más característica es una diarrea acuosa, frecuente y, en algunos casos, tan intensa que se describe como “explosiva”. Aunque la mayoría de las personas se recupera, la enfermedad puede prolongarse durante semanas, disminuir temporalmente y aparecer de nuevo.